La Máquina está en plan arrollador

Por Sergio Ramírez - 29/11/2009 - 3:20 am
Deportes, Futbol soccer

La ilusión de obtener la novena estrella regresó al estadio Azul que se intaló en las semifinales del torneo Apertura 2009 luego de vencer por 3-2 a un Puebla que vendió cara la derrota en la cancha del estadio Azul.

Luego del 4-4 en el juego de ida en Puebla, el conjunto cementero necesitaba por lo menos un empate para conseguir el boleto a la semifinal, instancia a la que regresa el equipo capitalino después de seis meses, ya que en la temporada ni siquiera llegó a la liguilla por ser último en la tabla general.

Desde los pirmeros minutos del partido, Cruz Azul se apoderó del balón y generó opciones de peligro hasta que al minuto 19, César Villaluz encontró el primer tanto en una descolgada en la que se apoyó en el argentino Emanuel Villa, quien después de una serie de rebotes pudo asistir a Villaluz para que este empujara el balón para el 1-0.

Nicolás Olivera regresó la esperanza al Puebla al minuto 30 luego de hacer una triangulación con Borgetti y Luis Noriega, éste dejó solo a Olivera frente al portero José de Jesús Corona, a quien se quittó sin porblemas y definió sin mayor complicación.

Sin embargo, cuatro minutos después, Julio César Domínguez le regresó la ventaja a los cementeros tras una falta que fue cobrada por Rogelio Chávez. El central celeste remató bien el centro con la cabeza y mandó el esférico al fondo de la portería para el 2-1.

De esta manera, Puebla estaba obligado a hacer dos goles más para avanzar a la siguiente instancia y pronto su reto incrementó con el tercer gol de los cementeros.

Corría el minuto 52 cuando Fausto Pinto sorprendió al portero Jorge Villalpando en la ejecución de un tiro libre que parecía ser de Emanuel Villa.

A partir de ese momento, Puebla intentó cortar la distancia en el marcador, se adueñó del balón y por medio de centros intentó marcar, pero José de Jesús Corona no permitió el tanto de La Franja que gracias a Olivera pudo acercarse en el marcador, pero ya era demasiado tarde al minuto 91.

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