Potros de tres estrellas

Por Laura Guarneros - 11/12/2007 - 12:29 am
Deportes, Futbol soccer

Con marcador de 2-1 Atlante venció a Pumas para convertirse en el nuevo Campeón del futbol mexicano, consiguiendo así el tercer título en su historia. Por parte de los Potros de Hierro anotaron Giancarlo Maldonado y Clemente Ovalle, mientras por los felinos convirtió Ismael Iñiguez.

En el primer tiempo, los Pumas propusieron el juego y se mostraron más ofensivos, llegando desde los primeros minutos, convirtiendo de nueva cuenta a Federico Vilar en el salvador de los Potros, así como en la figura del partido, ya que aguantó los constantes embates de los universitarios. Por su parte el cuadro azulgrana le cedió el balón a los visitantes, apostando al contragolpe o una descolgada por las bandas.

Al minuto 12’ Ignacio Scocco se internó en el área atlantista y cuando estaba a punto de disparar, el defensa azulgrana, Javier Muñoz Mustafá lo derrumbó sin tocar el balón, a lo que el silbante central Armando Archundia no marcó nada.

El arribo de los Pumas al área de los locales era mayor, sin embargo Atlante también logró en ocasiones alertar al guardameta felino Sergio Bernal. Al 21’ Pablo Barrera mandó un disparo que se fue por encima de la portería de Vilar. Dos minutos después, Gabriel Pereyra llegó por la derecha y mandó un centro al área donde se hallaba el Hobbit Bermúdez quien peinó el esférico para Giancarlo Maldonado, éste lo dejó en David Toledo quién se apresuró y sacó un globito que pasó arriba del arco de Bernal.

Al 28’ el conjunto universitario tuvo su más clara oportunidad de gol Ignacio Scocco entró a velocidad al área y disparó al marco por el centro, el esférico fue machucado por un defensa atlantista y llegó a Esteban Solari que recortó y disparó, sin embargo, Federico Vilar tapó el cañonazo.

Hobbit Bermúdez desbordó por la derecha, mandó el centro, pero Pereyra no logró contener el esférico y se disolvió la opción, al 35’. Ocho minutos después, Leandro Augusto ingresó al área por la derecha, recibió y disparó al marco, pero de nueva cuenta el arquero atlantista se quedó con el balón.

Para la segunda mitad, ambos técnicos realizaron modificaciones y el juego fue más intenso, convirtiéndose en un duelo de ida y vuelta. El Profe Cruz ingresó a Arturo Muñoz en sustitución de Chepe Guerrero, lo que se convirtió en su segundo movimiento cambio ya que al 34’ Daniel Borita Alcántar había entrado por Gerardo Castillo

Al 53’ el Borita Alcántar entró a velocidad por el sector derecho y sacó un balazo cruzado se fue por un lado. Tres minutos más tarde en un tiro de esquina para Pumas cobra Leandro y su centro es rematado por Verón, pero el balón se va por un lado.

Fue al 59’ cuando el estadio Andrés Quintana Roo estalló de felicidad, ya que los 20,000 aficionados que se dieron cita, en su mayoría atlantistas que durante todo el torneo se hicieron sentir al apoyar en todo momento a los Potros, fueron testigos de cómo Giancarlo Maldonado anotaba el tanto que hasta ese momento los colocaba como campeones. Todo empezó cuando Hobbit Bermúdez habilitó a Maldonado que llegó por el centro, éste sacó a Bernal de su meta y fusiló para poner el marcador 1-0 a favor de los locales.

Sin embargo, los Pumas nunca bajaron los brazos, al 62’ estuvieron cerca del gol en un tiro de esquina cobrado por Leandro que fue rematado de cabeza por el defensa Héctor Moreno, el balón pasó por arriba del arco de Vilar.

Pero al 69’ al fin llegaría la recompensa tras unos insistentes Pumas, cuando Leandro mandó un centro por derecha que fue rematado por el Tano Solari, a pesar de que su tiro pegó en la base del palo derecho, el rebote fue aprovechado por Ismael Cachas Iñiguez, quien había ingresado dos minutos antes y le daba de nuevo la esperanza al equipo universitario de luchar por el campeonato, al poner el 1-1 en el marcador.

El partido aumentó de intensidad, ambos equipos buscaban el campeonato y corrían incansablemente tras cada balón, sin embargo, esto también generó que más faltas se cometieran. Al 71’ el delantero felino Esteban Solari, fue derribado por Mustafá en la búsqueda de un balón, el zaguero atlantista propinó un codazo en la sien izquierda del Tano, quien con ese lado del rostro lleno de sangre tuvo que salir unos instantes de la cancha para recibir asistencia médica.

También al minuto 72’, Gabriel Pereyra fue pintado de amarillo por el silbante Archundia tras cometer una falta sobre Leandro Augusto, esta falta parecía para más que amarilla, ya que minutos más tarde el jugador felino tuvo que abandonar el terreno de juego, por lesión.

Los equipos siguieron llegando a los arcos contrarios. Pero a tan solo cuatro minutos del final y cuando muchos pensaban que el campeonato se resolvería en los tempos extras, el joven Clemente Ovalle se encargó de darle el título a los Potros, anotando un golazo desde tres cuartos de cancha que se convirtió en la cereza en el pastel de un inmejorable torneo para el cuadro azulgrana.

La jugada comenzó cuando Christian Bermúdez cogió el balón por la izquierda, y mandó el centró al área, el esférico fue rechazado, llegando a los pies de Ovalle quien lo tomó y con un cañonazo lo mandó a guardar al ángulo del arco de Bernal, al 86’.

Durante los minutos restantes, los locales simplemente cuidaron el marcador y al silbatazo del árbitro Archundia, tanto jugadores como afición desbordaron su alegría ante el título obtenido, lo cual contrastaba con las lágrimas y caras de tristeza de los jugadores universitarios.

Este título se convierte en el tercero en la historia del club azulgrana y el primero que los habitantes de Cancún, pueden presumir. Tuvieron que pasar 14 años para que los aficionados atlantistas pudieran ver de nuevo a su equipo levantar el trofeo que los identifica como Campeones del futbol mexicano. La celebración llegó a su máximo punto cuando el portero y capitán del equipo Atlante, Federico Vilar, alzó el trofeo en medio de un estadio Andrés Quintana Roo desbocado de felicidad ante su equipo.

Así fue como terminó el Apertura 2007, con un Atlante como nuevo monarca del balompié nacional, que demostró que no es necesario derrochar grandes cantidades de dinero para armar un buen equipo, que confió en sus jóvenes, los cuales le respondieron con resultados y fueron pieza fundamental en la obtención de este campeonato.

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