El hombre que caminó sobre la luna

Por Redacción CIO - 02/07/2009 - 4:43 pm
Cine, Espectáculos, Música

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Genio, polémico, ídolo. Michael Jackson puede definirse de mil maneras, todas parecen distantes al ahora mito, inalcanzables para una figura artística que marcó un precedente en la industria del entretenimiento. El menor de los Jackson Five, aquel que deslumbrara al mundo desde su debut artístico oficial en 1969 (fecha de publicación del primer sencillo de la agrupación), engrandeció su leyenda tras su muerte, catapultándose a alturas inimaginables, dignas sólo para Elvis Presley, John Lennon, y algún día, Maddona.

Pero éste es el adiós de Jackson, una despedida grandiosa, elocuente, nostálgica. El pasado 25 de junio, fecha de su deceso, el Rey del Pop trituró la web, logró lo que ni la Obamanía pudo en sus mejores días, inutilizando la capacidad del todopoderoso Google. El buscador de buscadores se dio por vencido ante la saturación de registros con el nombre de Michael Jackson. Datos del portal afirmaron que entre las 17:00 y las 19:00 horas del fatídico día, dos de cada cinco búsquedas a nivel mundial, tenían que ver con la figura caída del Moonwalker.

Durante las primeras horas de luto, los medios de comunicación del mundo entero se dieron a la tarea de recordar al ídolo, los fans se reunieron en puntos neurálgicos para despedirlo. Desde el rancho Neverland, el que fuera hogar del intérprete de Thriller, hasta el mismísimo Ángel de la Independencia de la Ciudad de México, los fieles de Jackson lloraron, cantaron y bailaron en homenaje de quien, aseguraban, “fue como un compañero, un amigo, un familiar”.

El cantautor brasileño, Caetano Veloso, definió a Jackson, Michael “como un demonio y un ángel de la industria musical, la serpiente de su paraíso y su mártir purificador. Bailando Billy Jean en la fiesta de Motown (1983) fue tan grande como Fred Astaire, evocaba al Travolta de Saturday Night Fever y al Bob Fosse de Pequeño príncipe”.

Como sucede luego de la muerte de un ídolo, no faltaron las teorías de la conspiración, aquellas que rumoraban que Michael había fingido su defunción, ante su inmensa deuda económica con acreedores y prestamistas, misma que pretendía cubrir con la realización de 50 conciertos en Londres, Inglaterra, cuyo millón de boletos se esfumó en sólo cinco horas.

Sin embargo, el estado físico de Jackson, no sólo tras su muerte, sino desde años atrás, era ya caótico. Sufría de un raro mal en la dermis, vitíligo, que la pigmentaba, haciéndola más clara, hasta una serie de desórdenes alimenticios y un exceso en la ingesta de drogas contra el dolor. Se rumoraba que padecía cáncer en la piel.

Irónicamente, luego de su deceso, el brutal aumento en ventas de sus discos y descargas de música por internet aumentó en un 80%, según datos de El Universal. El ritmo de comercialización apunta a que pronto, la deuda de Jackson, que oscila los 400 millones de dólares, quedará saldada, y por lo menos, en ese rubro, descansará ya en paz.

El legado de Jackson apenas comienza. Así como las batallas legales que se suscitarán en pos del mismo. Si bien la custodia de sus tres hijos, Prince Michael I, Paris Michael y Prince Michael II, quedó en manos de su madre, Katherine, o en caso de fallecimiento de ésta, de la ex estrella musical, Diana Ross, resta conocer qué sucederá con la empresa AEG Live, organizadora de los 50 conciertos en la Arena O2, y que enfrenta ahora una pérdida de por lo menos 300 millones de dólares, dependiendo del resultado final de la segunda autopsia. Igualmente, según la disquera, Sony Music, dueña de los derechos del catálogo musical de Michael, existe un amplio número de canciones terminadas, nunca escuchadas por el público, que serán sin duda una mina de oro.

A nivel musical, Michael Jackson dejó también un testimonio insuperable de genialidad artística. Desde 1982, año debut del disco que lo llevó al estrellato, Thriller, éste, se ha convertido en la producción discográfica más vendida en toda la historia, superando las 100 millones de copias (más lo que se acumule esta semana y en los meses por venir). El Rey del Pop aprovechó el éxito de este material para cambiar de manera radical la forma de vender discos. Se atrevió a utilizar la imagen, el baile y la imaginación para impactar al público.

El video de Thriller es considerado por especialistas y canales de video, como el mejor realizado y de mayor impacto mediático de la historia. La combinación de talentos, desde la dirección de John Landis, pasando por la participación especial del legendario actor, Vincent Price, y por supuesto, la producción musical de Quincy Jones, consagró a Jackson como figura a nivel mundial, desde su natal Indiana hasta la ex Unión Soviética.

A Thriller le siguieron súper-producciones en video, como Bad (1987), el filme Moonwalker (1988), donde Jackson crea una coreografía suprema para el tema Smooth Criminal; Remember the time (1991), con la participación de Eddie Murphy, la modelo Iman, y el ex basquetbolista, Magic Johnson, Black or White, Scream, que incluye un dueto con su hermana, Janet, hasta Ghosts (1997), creado a nivel visual, por el maestro del horror literario, Stephen King.

Cada uno de sus videos, temas, genialidades, quedará ahora en el recuerdo de los millones de seguidores del Rey del Pop. No hay que soslayar los incontables abruptos en la vida de Michael Jackson, acusado en dos ocasiones de abuso sexual infantil, ni las excentricidades de un despilfarro económico, que le condujeron a comprar los huesos de John Merrick, el Hombre Elefante, o dormir en una habitación regulada por condiciones necesarias para mantenerlo por siempre joven. Tampoco hay que olvidar sus generosas donaciones a organizaciones para el cuidado de niños en fase terminal, ni su preocupación por la fauna y la ecología.

Polemizar sobre Michael Jackson sería interminable. Definirlo con adjetivos sería grosero. Tal vez, el mejor epitafio, sería evocarlo con su guante blanco, haciendo el moonwalk, a ritmo de Billy Jean, sobre un piso encendido por luminarias rojas.

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