Con garra de campeón

Por Redacción CIO - 02/06/2009 - 3:35 pm
Urbano

Por Alejandra Balandrán

Domingo 31 de mayo de 2009, desde Pachuca y hasta la Ciudad de México y después de casi 5 años, en cientos de restaurantes, hogares y calles retumbaba al unísono el tan esperado Goya, el grito que la afición puma esperaba entonar con coraje, con júbilo, extasiados al poder ver coronarse con su sexto campeonato a su equipo Universitario.

El triunfo no fue sencillo, después de todo no hay enemigo pequeño. Primero los altibajos de la temporada regular, pues con Leandro lesionado y el resultado de los primeros partidos se veía remota la posibilidad de un campeonato. Sin embargo poco a poco el equipo empezó a dar indicios de querer coronarse. Vino el clásico contra el América, y con ello siete partidos consecutivos sin perder.

Fue entonces cuando el mundo puso sus ojos en nuestro país, la influenza hacía de las suyas por lo que Pumas recibió a las Chivas en un encuentro a puerta cerrada; al equipo le hacía falta su afición, escuchar los tambores, gritos y aplausos, el “Como no te voy a querer” y el “soy de Pumas desde que estaba en la cuna”. Pero con el empate ni la influenza pudo detenerlos.

Cuando por fin se abrieron las puertas del Olímpico Universitario, la afición volvió a ocupar las gradas auriazules. Crecían las expectativas del equipo y con ello la esperanza de sus seguidores. Destacaban figuras como Barrera, Bravo y el Picolín Palacios quienes daban cada vez mejores partidos.

Finalmente los resultados obtenidos durante la temporada los ayudaron a permanecer en la Liguilla, primero Tecos y después Puebla fueron los rivales. Palencia aparecía para continuar con las esperanzas de Pumas quienes fueron los primeros en clasificar a la final. Sólo había que esperar. Pachuca enfrentaba a unos Indios que se aferraban a su primer título en Primera División, sin embargo, no fue suficiente y el triunfo fue para los Tuzos.

El ambiente se vislumbraba tenso, ambos equipos contaban con jugadores experimentados, desde Blas Pérez, hasta Dante López, desde Calero hasta Bernal.

Jueves 28 de Mayo. Desde las 17:00 hrs, las tribunas del Olímpico Universitario vibraron con el Goya de la afición. A las 19:00 hrs. el estadio estaba lleno. Poco a poco el cielo se ensombrecía y los primeros indicios de lluvia comenzaron a caer. Pero la gente seguía aferrada, cantaban, gritaban con gozo. De pronto, el estadio quedó en sombras… se hizo un silencio y se entonó Himno de la Universidad.

Inició así la final, con ventaja de un tanto de Dante López, se encaminaron los Pumas hacia Pachuca, donde después de empates y desempates el partido se prolongó a tiempo extra. Fue casi al final justo minutos antes de terminar el encuentro, cuando el toque de Toledo hizo campeón a Pumas. El silbatazo final anunciaba el glorioso triunfo universitario como visitante.

La algarabía viajó desde Pachuca llenando las calles de Goyas, y porras. Con las banderas ondeando por doquier en espera de que el equipo de Pumas se uniera al festejo, ese festejo que era por fin suyo. Suyo y de la afición, de esa afición que hoy y después de tanta espera agradece a su equipo gritando de júbilo:¡Goooya Universidad¡

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